Esa y otra frase más ("Divide et impera") se me vino ayer a la cabeza cuando supe que un grupo de social media destacados (aka. Twitteros influyentes) fueron invitados a un almuerzo con el Presidente de la República.
Poniéndome la toga de defensora de causas perdidas, diré que no tiene nada de malo una invitación a comer, venga de quien venga. Que si una persona tiene los pies bien puestos en la tierra y sus ideas firmes, un pollito al jugo y un flan no le harán cambiar de opinión. Eso es lo que ayer y hoy han tratado de explicar con pelos y señales los convidados.
Sin embargo, señoras y señores, tienen que estar de acuerdo con dos cosas -que fue lo que generó la ola de trolleos en las redes sociales-, en primer lugar, la elección del día fue asquerosamente desafortunada. Con una ceguera política atroz, porque se había convocado a un paro nacional.
El mensaje que dio el Gobierno a los opositores con una reunión tan "frívola" fue: "Me importa una mierda que el país se paralice, me importa un carajo que en las calles quede la cagada, me importa una wea lo que me tengas que decir... porque YO ESCUCHARÉ a quienes se me dé la gana".
¿Ahora comprenden los reclamos que le hicieron los twitteros?
Además, si a eso se le suma que los líderes estudiantiles han quedado mancos de tanto golpear las puertas de La Moneda con el afán de conseguir los 45 minutos que ustedes tuvieron con Sebastián Piñera. Que seis jóvenes arriesgaron su vida en una huelga de hambre con el propósito de ser escuchados y no lo consiguieron. Que universidades y colegios llevan tres meses paralizados para hacerse oír por las autoridades y éstos se empeñan en tratarlos como mocosos. Cuando ha quedado más que claro, que son los estudiantes los que nos dan lecciones a los adultos.
Era lógico que esa invitación era una provocación, ya que se hizo en el día y el momento equivocado. Ahora... ¿existirá un por qué?
Me atrevo a decir que sí, mis destacados social media. Querámoslo o no, son líderes de opinión. Por algo, tienen en promedio 15 mil seguidores. La gente los lee y opina sobre lo que ustedes dicen. Y, en el mejor de los casos, la mitad de sus followers hace "chalupa" cuando ustedes dicen "upa".
Sin embargo, algunos perderán más que otros. Por ejemplo, Marcelo Brunet saldrá casi indemne ya que es un conocido columnista pro gobierno, por lo que a nadie le extrañará si va a tomarse un cafecito con don Tatán.
Pero, los que son más críticos y/o abiertamente opositores, son los más perjudicados. Ya que a partir de ayer estarán en el ojo de las críticas y no faltará el gil que les diga "pero tú fuiste a comer con el Presidente", cuando se atrevan a afilar un dardo contra el Gobierno. Desafortunadamente, tendrán que ponerse cuero de chancho y dejar pasar la mala onda.
Insisto, la culpa no fue de ustedes, o si hay alguna, fue la de ser corteses, favorecedores del diálogo y tolerantes, en el día en el que Chile estaba más polarizado que nunca.
3 puteadas:
Totalmente de acuerdo.
Al final la pena y la rabia, de la burla de un gobierno que se presentó para todos, deja en evidencia que nunca fuimos ni seremos parte de nada. Que los problemas reales son parte secundaria de un programa de campaña que sólo buscó adherentes para lograr un 50% + 1.
Realmente tengo pena
Creo que por fin encontré en tu comentario lo que yo buscaba para ni justificar ni demonizar a los que fueron: el problema no es el almuerzo, el problema es el momento (sonó a Arjona eso).
Creo que esa es la discusión, no otras que se han dado en el TL.
Saludos!
Creo que faltan mas chilenismos para referirse a tamaña ingratitud del Sr. Piraña...creo que sus asesores son los que lo tienen pendiendo de un hilo...estan esperando a que quede tamaña cagada para entender esto del lucro-codicia...y mas encima los medios informan a medias y con miedo...(fecundomostazal)
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